En mi último post hablaba de cómo había cambiado el comportamiento del usuario en Internet haciendo que el exhibicionismo fuera el síndrome de nuestra época. Igual que decía que en parte es una evolución, también mencionaba que esta vertiente podía provocar problemas que deben preocuparnos a todos los que trabajamos en esto.
Leer constanetemente noticias relacionadas con la falta de privacidad de las redes sociales y los peligros que conllevan no es buena señal ni para los usuarios ni para nosotros. Creo que esto es más bien un “boom” provocado por la novedad de este tipo de canal de comunicación. Pero es justo en este momento cuando debemos poner las soluciones sobre la mesa para evitar que la reacción sea cortar por lo sano.
Lo primero y más importante es que, como ya comentaba, han sido más bien las últimas comunidades las que han provocado parte de este peligro al permitir la entrada de tantos elementos que desnudan nuestra intimidad ante el resto de usuarios. No es necesario que una comunidad las utilice para que funcionen.
Corremos el peligro de que las páginas vayan hacia atrás en vez de hacia delante, pero el problema es confundir “hacia delante” con que todo el mundo conozca hasta tu talla de ropa.
Encontrar el equilibrio es labor de cuantos vivimos en la red.
Respecto a los que trabajamos en ella: ser claros en todo lo que se refiere al uso de la página, privacidad, denuncia, visibilidad e incluso “posibles” riesgos.
Es increíble que siga habiendo páginas en las que darte de baja requiera casi un burofax y el usuario no tenga claro qué pasa con sus datos. Ha habido páginas en las que he acabado desistiendo en mi empeño por modificar mis opciones de privacidad y visibilidad.
Ser claros, muy claros! Si bien la nueva tendencia del usuario es el exhibicionismo, la de las comunidades debería ser la claridad. Es un servicio como cualquier otro y deberíamos olvidarnos de ese antiguo pensamiento, ese miedo a que abandonen nuestra página si ponemos a la vista el botón “darse de baja”, o si decimos lo riesgos que corren al poner determinados datos. Orientar en el buen uso de la página y aconsejar a los usuarios siempre ha sido parte del trabajo del community manager y ahora debería ser más intenso que nunca, así como hacerles partícipes de nuevo en el cuidado de este servicio, no dejarles meros clientes.
Respecto a los que usamos las redes: Ser más cautos en el uso de las mismas. Una cosa es no tener miedo a Internet y otra muy distinta es dejar cualquier dato personal al alcance de todo el mundo. Si somos cuidadosos en esto en el mundo off-line, ¿por qué no lo somos en el on-line?
Debemos intentar leer más las condiciones de un servicio así como conocer el uso que van a hacer los dueños del mismo con nuestros datos. Y sobre todo tener mucho cuidado con la configuración de las opciones de privacidad y visibilidad de nuestros perfiles. ¿Queremos que nuestro jefe vea las fotos de la última borrachera que nos pillamos?, ¿quiere un padre que cualquier individuo vea fotos de sus hijos pequeños?
Hago estas preguntas porque he oído ya muchas frases tipo: “me voy a dar de bajar porque todo dios sabe lo que hago”. Pues sepamos que está también en nuestra mano como usuario decidir que ese “todo dios” sea al final sólo la gente que queremos y que verán sólo lo que nosotros queremos que vean.
Repito, buscar el equilibrio es cosa de todos, y cuanto antes mejor.
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[...] « Si hay motivo hay comunidad » Claridad como solución [...]
Hola Palmira.
Aquí estamos, otra vez visitando tu blog, a ver que os cuentas.
Mira sobre el tema que tratas, justo el viernes tuve una conversación con mis ex-compis del instituto.
Llegamos a la conclusión de que hay demasiadas redes sociales. No paran de salir.
Yo ya me vuelvo loco con tantos sitios distintos donde crearte un perfil.
He de decir, que durante un tiempo estuve algo enganchado al messenger. Pero ya me he quitado.jeje.
Si te quieres dar de alta en algún servicio web, para que utilizan después tu cuenta de correo, para invadirte a spam.
Lo que dices tú. Casi nadie creo que se lea las normas cuando te das de alta o te registras en cualquier foro, o lo que sea.
Y bueno, yo lo siento, pero me rio mucho con twitter.
Confieso que me abrí una cuenta, pero por probar. Pero para algún caso le puedo encontrar un motivo.
Veo que se utiliza de forma corporativa.
Pero no se. A nivel usuario y personal. Pues chica. Entre el móvil, entre que pones en twitter que haces cada hora,o cada minuto, o yo que se.
El messenger….
Bien utilizado,todo está bien. Pero me da más miedo por los jovenes.Adolescentes.
Bueno. Acabo que me enrollo mucho
Mi preocupación por las redes y la privacidad no viene por lo que yo publique, ya sé que elijo las fotos que subo o dejo de subir ( la de la borrachera del otro día no la subiré ), sino en lo que suben los demás. Ahi es donde estamos “en bolas”. Y más cuando algunas redes como Facebook o tuenti te dan la posibilidad de etiquetar a los que aparecen, proclamando a los cuatro vientos quiénes están en la foto.
Sí Rolando, yo también he “sido víctima” del etiquetado en fotos. Hay una forma de bloquear esa opción, pero a eso me refiero con claridad, para llegar a esa opción te vuelves loco.
Yo personalmente opté por hablar primero con mis amigos para pedirles que me mantuvieran al margen de las fotos. El problema es que eso no se lo puedes decir a todo el mundo, así que finalmente opté por bloquearlo yo. Pero aunque no te etiqueten, he de decir que el simple hecho de que alguien suba una foto tuya no debería permitirse, yo intenté denunciar una foto para decir “no quiero aparecer en ninguna,menos sin mi permiso” y aún estoy intentando entender cómo hacerlo porque es imposible.
Como comentaba “diseño web valencia” su temor en este tema son los adolescentes. Pues son precisamente los adolescentes los que más utilizan este servicio de etiquetado de fotos. En tuenti es justo el gran acierto. Supongo que tiene que ver precísamente con el tipo de usuario de tuenti, y la necesidad de aceptación más latente en el adolescente, que te etiqueten en fotos se traduce en popularidad.